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Wednesday, 5 May 2021

Jaque al Rey

Tras el desastre para Podemos de las elecciones de la Comunidad de Madrid del 4 de mayo de 2021 conviene analizar cómo hemos llegado hasta aquí, y además partiéndose de unos comienzos tan prometedores.

UP aumentó sus escaños de 7 a 10, lo cual es positivo. En 2011, cuando Más Madrid y Podemos no existían, IU consiguió un 9,6% de los votos. En 2015 UP consiguió el 18,67%, y en 2019 el 20,29%. En estas elecciones de 2021, UP ha sacado un 24,18%; Más Madrid y UP han logrado un 8% más votos que el PSOE, cuyos votantes han abandonado el partido, unos en apoyo del PP, otros a la Izquierda real. De hecho Más Madrid ha subido en votos un 29% en los dos últimos años, y UP un 44%, nada menos. 



El debacle real ha sido de Ciudadanos (ese falso Centro) y del PSOE (esa falsa Izquierda), lo cual hace pensar que parte de la población se cansa de lo "políticamente correcto", lo de las palabras finas sin sustancia detrás, lo del auto-denominado "Centro" que luego se ubica en la Extrema Derecha. 

Y la gran victoria es de Vox -no de Ayuso-, que con solo un escaño más tendrá todo el poder sobre el PP de la Comunidad de Madrid.

Pero Podemos ha perdido su líder, carismático como nadie, capacitado y mediático como nadie. Dio un salto valiente desde la vicepresidencia -nada menos- al incógnito, y todo apuntaba a que iba a ser un acierto a pesar del casi total bloqueo de los medios de comunicación de masas, a pesar de los constantes bulos y mentiras de la oposición y su prensa y televisión, a pesar de la inutilidad absoluta del que habría tenido que ser un aliado desde el comienzo, Gabilondo, a pesar de la negativa de Más Madrid de apoyar un esfuerzo en común desde el comienzo. Más Madrid que prefiere de nuevo perder que juntarse con la única Izquierda que tenemos.

En el análisis de nivel de estudios, edad, sexo, etc. del votante, los más ricos y los que tienen más estudios votan a la Derecha. El inmigrante prefiere votar ligeramente a la Izquierda que a la Derecha. Pero -y es importante recordarlo- los inmigrantes son pocos en realidad, y la gran mayoría no vota. Y la abstención sigue siendo cosa de la Izquierda.

Ahora previsiblemente tendremos elecciones anticipadas en Andalucía, con una Izquierda no preparada para ello, sin liderazgo y sin proyección de proyecto.

Ya entre los derrotados se oyen voces proclamando que ha ganado el fascismo. Casi pero no del todo. Ayuso y Vox son la extrema derecha pero todavía no son el fascismo. Lo que ha ganado no es únicamente la Extrema Derecha, sino también la falta de una voz fuerte de Izquierdas, una voz que hable del elefante en la habitación: el sistema económico. 

La filosofía política de izquierdas, esa política "woke" -de la identidad-, esa que busca sin parar los votos de los colectivos, esa que es "políticamente correcta", ha demostrado una y otra vez que no vale. No porque los inmigrantes, los trans-identificados, los desempleados, los sintecho, las mujeres, etc. no deban tener derechos. Deberían tener una totalidad de derechos, claro que sí. Pero todos deberíamos tener derechos, y deberes, así que no hace falta señalar constantemente a minorías, ni perseguirlas buscando el voto. Además, muchas de esas minorías no votan.

Ha sido un error garrafal alienar a las feministas, clave en cualquier lucha contra el neoliberalismo, que es patriarcado aplastante en todas sus iteraciones. Y ha sido un error de principiantes tratar a las mujeres como un colectivo más, premiando al movimiento trans por encima de los derechos de las mujeres y niños. Ha sido un error hablar de "feminismos", en plural, como si cualquier postura contra la cultura dominante fuera feminista. Ha sido un error sustituir sexo por género, como concepto (lo cual anula decenas de leyes anteriores de protección de la mujer), como si la discriminación fuera hacia las emociones o sentimientos de uno, como si ser mujer fuera como un envase, a elegir, como si no se tratara de un espacio más de mujeres colonizado por hombres. Ha sido un error amenazar a los padres con quitarles la tutela de sus hijos menores con disforia, o incluso con hormonar o mutilar a sus hijos.

Ha sido un error hablar de subir los impuestos un poquito a los superricos, porque "deberían contribuir un poco más". Es que tener un Rey del Sol, o un Amancio Ortega, si lo prefieres -o varios- es incompatible con la democracia. Es que llegar a ser un billonario significa haber eludido impuestos, explotado a mucha gente, robado recursos de los demás y de generaciones futuras, comprado el poder, y muchas más cosas. A los superricos hay que hacerlos tributar sobre su patrimonio y sobre sus ingresos para que nadie tenga más de unos pocos millones. Ha sido un error tratarlos como si hubieran ganado "su" dinero, en lugar de lo que realmente ocurrió: se apropiaron del trabajo de otros. O lo hicieron sus padres. 

Ha sido un error no acabar con las diferencias fiscales entre regiones, las cuales suponen una "carrera hacia abajo" pero que benefician a Madrid a costa de las demás, aun siendo un juego de suma negativa. Ha sido un error no poner sobre el tapete una ley estatal de sucesiones, para que la riqueza no se concentre en pocas manos de una generación a otra.

Ha sido un error hablar de proteger a los pobres sin poner sobre la mesa viviendas, eléctricas, suministro de agua, banca... públicos, y para todos que los necesiten. Y un error poner en marcha ertes sin exigir a las empresas socorridas ratios máximas entre los salarios más altos y los más bajos, acordes con una sociedad civilizada (de 9:1, como mucho).

Ha sido un error no haber exigido a la banca rescatada hace 9 años ratios similares entre salarios, además de reconocer y asumir su deuda con la sociedad.

Ha sido un error no separar la sanidad pública de la narrativa de la pandemia, porque el consenso sobre la pandemia (su existencia, sus causas, su solución) que existe en el Gobierno Estatal no existe entre científicos y por tanto Ayuso ha podido aprovechar esta laguna para contraponer unas medidas incoherentes pero populares.

Ha sido un error sacrificar al Rey en lugar de la Reina, esa Ministra Cuir que tenemos, que promueve políticas anti-feministas y muy neoliberales en el Ministerio de Igualdad, con leyes redactadas con un copia-y-pega por el Movimiento Trans, con Gran Farma detrás. Habría sido una candidata buena para la Comunidad de Madrid, pudiendo competir con las otras candidatas como igual; y no habría sido necesario que dimitiera después. Madrid, después de todo, no es España. Y la Comunidad de Madrid representa únicamente a sí misma.

La Derecha dice que está celebrando dos buenas noticias: haber ganado las elecciones y la dimisión de Pablo Iglesias. Piénsalo al revés. ¿Te alegraste de la sustitución de Rajoy, por Casado? ¿Aguirre por González o Cifuentes? No, ¿verdad? Porque daba lo mismo, su política iba a seguir igual, una de la extrema derecha, de saqueo de las arcas públicas en beneficio de los amiguitos, insolidaria, mentirosa, injusta con las personas fuera de la élite, cruel con los animales... Pero ellos están de verdad festejando que hayan podido acabar con Iglesias, mediante bulos, insultos, sobornos, y 16 balas en una semana. Porque han decapitado a Podemos.

No hay asalto al cielo con una subida de impuestos de un par de puntos porcentuales a los superricos. No se hace con procedimiento tras procedimiento en los círculos, acta tras acta, cisma tras cisma. No se hace inventando palabras ridículas (todos, todas y todes) ni haciendo malabarismos lingüísticos para evitar usar sustantivos o pronombres masculinos. No se hace redefiniendo hombre como mujer, en contra de toda ciencia, meramente porque algunos hombres hayan decidido vestirse con ropa de mujer. 

El asalto al cielo solo es posible con un discurso revolucionario, una resistencia social y una desobediencia cívica en situaciones de injusticia. Los medios masivos no hablarán bien de ti una vez que te perciban como amenaza para sus intereses, así que seamos de verdad una amenaza para el neoliberalismo. Es hora de adoptar un discurso radical, manifestarse una tras otra vez ante los CIEs, parar cualquier desahucio, organizar quedadas con contenido interesante para jóvenes, y ofrecer ayuda práctica frente a la Administración Pública pero también censar a los que no están registrados para votar. Es hora de menos procedimientos y más pisar la calle.

El asalto al cielo no se hace buscando el voto de "minorías", sino moviéndose hacia la izquierda y manteniéndose fiel a una ideología radical, de raíz.


Wednesday, 1 June 2016

El Brexit

Este mes tenemos el referéndum sobre el Brexit.  Boris Johnson y David Cameron enfrentados y una inmensa campaña de miedo y sinsentidos sobre los peligros de salir de la Unión Europea.  Hasta el punto de dejar a todo el mundo confuso y, a pesar de odiar a la Unión Europea (¿quién no?), con la certeza de que una salida sería la ruina económica, el fin de los derechos humanos, el fin del comercio, incluso el fin de películas como Shaun The Sheep, esta última financiada con algo de dinero europeo. 

Porque el dinero europeo ¿de dónde viene si no es de los propios países?  La versión oficial de las bondades de Europa deja sin explicación el por qué de la diferencia entre clases: los pobres y muchos inmigrantes decantan por la salida. Y hace omiso al hecho de que tiempos atrás el Reino Unido existía fuera de una unión europea y que el largo plazo puede compensar un corto plazo difícil, lo cual es más problemático al revés (piensa en el medio ambiente). 

Y se nos olvida que Johnson y Cameron, ambos conservadores, amigos, colegas de una clase social muy reducida, ex-alumnos de Eton, son ambos parte de un enfoque que esconde con mucha sutileza la banalidad de este referéndum.
Hay otras opciones no contempladas.  Como dice Noam Chomsky, posiblemente el intelectual más lúcido y erudito del mundo occidental, la cuestión Brexit es casi irrelevante. Él opina que es ligeramente mejor que el Reino Unido siga en la Unión, más bien para contrarrestar poder a EE.UU. Pero en cualquier caso el votante no podrá elegir si le gusta la premisa básica de aceptar un sistema neo-liberal, ni siquiera si quiere el TIIP, o si prefiere la escasísima democracia reinante en el Reino Unido, donde los partidos mienten descaradamente sobre sus propósitos antes de las elecciones e incumplen todas sus promesas nada más formar gobierno -bien por falta de soberanía, bien por intereses ajenos-, a la nula democracia de Europa, donde el Parlamento en realidad no decide nada (ni puede) y donde la Comisión, junto con un sinfín de grupos oscuros y no electos, actúa a escondidas y se somete a los intereses de grandes corporaciones y fortunas.  

Algo parecido ocurre en España.  Igual que Barrak Obama, con su campaña de marketing basada en el "Cambio" sin contenido ("Yes, we can!", que resultó ser "No, we can't!"), Pedro Sánchez se autodenomina el cambio, sin explicar qué cambio sería, ni cómo un partido controlado por aquéllos que decididamente no quieren cambio puede traer algo que resolutamente no ha traído en décadas y que no desea traer.  ¿Cómo puede traer cambio un partido que hizo un sprint para pactar con Ciudadanos, imposibilitando así cualquier brisa de aire fresco, apoyando así a una derecha -renovada, eso sí, pero ideológicamente el feroz defensor de los intereses del capital contra los del trabajador.  El PSOE, que ya ha hecho todo lo posible para apoyar al PP en el Senado y hará lo mismo, dentro de unos días, en el Congreso, no puede suponer ningún cambio. Pero, a diferencia de Obama, Sánchez llega de nuevo tarde y su estrategia no le beneficia. Tan alejado del pueblo está el PSOE (autodenominado socialista) como mayores sus votantes.  

Tanto el PSOE como Ciudadanos repiten terminología, ideas y propuestas lanzadas por Podemos, vaciando sus contenidos y hablando un tipo de doublespeak muy propio del 1984 de Orwell, dejándonos con más discurso sobre Venezuela -pero no Méjico, por ejemplo- que sobre España, como si no tuviéramos suficiente materia nacional para ocuparnos.  Por supuesto no entra en el discurso que el gran problema de América Latina, y no sólo Venezuela, es desde hace décadas fruto de las políticas neoliberales de fuera que no la dejan en paz.  

El PSOE y el PP, vieja escuela de lo que fingía ser democracia, ambos llenos de corrupción, aunque parece que el PP más, se juntan con Ciudadanos, que también tiene su financiación ilegal así como un trato comprometido con bancos y grandes corporaciones, para llevar los tres una política conjunta de neoliberalismo, con peleas entre sí sobre las formas y no sobre la sustancia, presentando en realidad un frente común contra el enemigo real de los grandes intereses, Podemos.  Podemos es el único partido grande sin corrupción endémica y sin financiación ilegal (como viene avalado por varias sentencias del Supremo) -y, ¿por qué no decirlo?, sin financiación a gran escala, lo cual dificulta que pueda defenderse contra los ataques del Establishment.  Podemos no es, ni en esencia, radical, aunque la derecha trinchada en sus privilegios lo tacha de ello sin pudor, y Podemos y sus aliados han mostrado tener mucho más criterio y cuidado con el dinero del ciudadano en las ciudades donde se ha hecho con el ayuntamiento.

Como dijo Steve Jobs, donde hay un monopolio, la gente de "producto" es infravalorada y el talento acaba marchándose, ya que la gente de marketing será la más valorada.  Puso el ejemplo de la Pepsi, donde junto con la Coca Cola, todo el esfuerzo se dirige al marketing de un producto poco cambiante. También puso el ejemplo de IBM y Xerox, pioneros en su momento que perdieron mucho cuando al final tuvieron que verse con algunos nuevos productos excelentes de empresas start-up que pusieron todo su empeño en su talentosa gente de producto.  

El PP y el PSOE se han vuelto mediocres.  Tuvieron un monopolio y sus peleas eran puro teatro. Ciudadanos, Podemos y un renovado IU están llamando a su puerta, y los grandes intereses de corporaciones y fortunas empujarán al PP y PSOE a pactar de forma oculta, y luego a hacer lo mismo con Ciudadanos, dándonos el PPSOEC.  Ni el PP ni el PSOE mejorá su imagen y me imagino que firmarán su sentencia de muerte, pero la gente que los dirige no contemplará otra alternativa.  Y espero que algún día, sin duda cuando empecemos a darnos cuenta de lo que es la inmensa deuda que nos dejan estos cuatro años de PP, la población se pregunte por qué es tan bueno el sistema que tenemos.

En nuestro debate paupérrimo, se defiende el capitalismo contra el comunismo, como si hubiéramos visto el comunismo, como si no hubiera otros sistemas, y como si tuviéramos de verdad un sistema capitalista en estos momentos. Hay preguntas que no se hacen pero que se deberían, como:
  • ¿Por qué salvar a los bancos?
  • ¿Por que el estado no pudo tomar control de los bancos si el dinero dado para el rescate era público?
  • ¿Por qué hay socialismo para los ricos y capitalismo para los pobres?
  • ¿Por qué nos ponemos histéricos si nos enteramos de un pequeño defraudador de ayuda social y no en el caso de un banquero que gana una cantidad obscena, no paga impuestos (ni su empresa), deja su entidad en la ruina y se marcha con una pensión millonaria?
  • ¿Por qué no podían quebrar los bancos, garantizando con dinero público únicamente los depósitos de la ciudadanía?
  • ¿Cómo es que un estado poco endeudado, como el español en 2007, ha acabado con una deuda elevadísima y a todas luces impagable?
  • ¿Por qué una deuda privada, y por tanto no garantizada, ha terminado siendo una pública, sin que los prestamistas hayan tenido que asumir una pérdida?
  • ¿Por qué la idea de un salario social, propuesta seriamente debatida en Suiza, el Reino Unido, Finlandia, Dinamarca, EE.UU..., es tan radical en España? 
Son preguntas que se deberían hacer pero el terreno de discurso está tan ladeado que solo vemos las pocas alternativas que nuestros centros de poder caducados nos permiten. Una lástima.